HOMENAJE A SERGIO SECO

By on 3-22-2026 in Sin categoría

Seco era nombre por el que la mayoría de la gente conocía a Sergio Seco Martínez, el deportista campurriano fallecido el pasado domingo 8 de marzo a causa de un paro cardiaco cuando practicaba escalada en hielo en la Norte del Pico Curavacas. Estaba escalando junto a otro compañero la vía “Díez-Riol” cuando ocurrió el fatal incidente.

Seco escalando en Picos


A Seco nunca le faltaron amigos, prueba de ello es que el miércoles 11 de Marzo, sólo un día después de celebrar su multitudinario funeral, un grupo de amigos sacaron fuerzas y se juntaron para volver al lugar del incidente y recuperar el material que Seco y su compañero de cordada, Luis, habían tenido que dejar abandonado en la pared por razones obvias.

Se juntaron seis amigos que quedaron en Reinosa a las 7 de la mañana y se dirigieron a la localidad palentina de Vidrieros, desde donde comienza una pista que los llevaría a los puertos de Pineda, lugar donde abandonarían los coches y comenzarían su aproximación a pie hasta la base de la cara Norte del Pico Curavacas, justamente hasta el inicio de la vía Díez-Riol.


De estos seis amigos, cuatro de ellos escalarían la vía con la intención de recuperar el material y los otros dos iban en esquís hasta el lugar donde comienza la escalada para, posteriormente, elegir una ruta de ascenso con esquís hasta la cumbre y así volver a juntarse de nuevo los seis amigos.

Vidal, Nando, Molus, Blín, Pelos y Pelayo antes de comenzar la actividad

El día comenzó frío y gris, cubierto arriba y nevando a ratos. Había nevado el día antes y dificultaba la progresión. A partir de las 14h el tiempo mejoró y se pudo ver el sol.
Mientras dos cordadas escalaban la vía, los otros dos progresaban en esquís por una pindia canal hasta dar al “Portillo”, lugar mágico que separa la vertiente Norte de la Sur y que se encuentra en mitad de una bella y afilada arista que lleva a cumbre. Este trayecto es delicado y peligroso y requiere de experiencia y conocimiento del manto nivoso para no llevarse sorpresas. En esta montaña ha habido demasiados sustos a lo largo de la historia.

Mientras tanto, los escaladores van recuperando el material que se encontraba en la “Díez-Riol” desde aquel triste día; unos tornillos de hielo, dos piolets, alguna cinta y algún mosquetón. Las emociones se hacen notar, estamos recorriendo el último “camino” que recorrió Seco. Sólo pensar que estábamos justamente en el último lugar en el que él estuvo, escalando lo último que escaló, tan solo tres días antes, nos ponía la carne de gallina y nos parecía increíble que ya no estuviera con nosotros.


A eso de las 16h llegaron a cumbre y se juntaron con los dos esquiadores, los hermanos Rábago, que ya estaban esperando a sus cuatro compañeros.
Unas fotos en la cumbre, comentarios sobre la escalada, sobre la vía, sobre su amigo Seco, más momentos de emociones y abrazos y a preparar el descenso. Un descenso que alegró lo que en principio se suponía que sería un día triste; los hermanos Rábago, Nando y Molus bajaron desde la cumbre con los esquís puestos, desafiando el abismo de la vertical cara Norte del Curavacas y firmando lo que sería el primer descenso en esquís de dicha vertiente, algo que a Seco seguro que le hubiera encantado hacer, pues era, a parte de un gran alpinista y persona, un excelente esquiador, seguramente el mejor de la Cordillera cantábrica. Y para continuar con los homenajes, dicho descenso sirvió también para recordar al hermano de Nando y Molus, Eduardo, fallecido precisamente hace 15 años (11 de Marzo de 2011) mientras practicaba montañismo en los Alpes. Otro malogrado campurriano amante del deporte y de las montañas y persona muy querida;  Así que, Eduardo, en tu memoria va también este día y este descenso es también tuyo.

Los seis amigos en la cumbre del Curavacas

Los cuatro escaladores observan el descenso de sus dos compañeros desde el “Portillo” hasta que les pierden de vista. El resto continúa bajando a pie y vuelven a pasar por debajo del lugar donde comenzó la escalada unas horas antes; vuelven la vista hacia el lugar, otra vez pensamientos, emociones y siguen sin creer que su amigo ya no está y que nunca más volverán a correr, pedalear, esquiar y escalar con él.

Llegan todos al coche y otra vez abrazos y emociones. Toca recoger todo y volver a casa.

Misión cumplida. Los 6 amigos del “Muñe”, que era como conocían a Seco los campurriano más allegados a él y que compartían la mayoría de las aventuras en las montañas, la mayoría del Club Tres Mares-La Milana, quedaban un poco más satisfechos consigo mismos por haber podido hacer un pequeño homenaje-despedida. Ha sido como hacer una última cosa por él, una especie de agradecimiento por todo lo que nos dio durante su vida, aunque nunca será lo suficiente en comparación con lo que obtuvimos de él. Y es que Seco era, ante todo, una persona que destacaba por su humanidad y por ser amigo de sus amigos. Una persona de la que todo el mundo hablaba bien.

Siempre le gustó enseñar lo que sabía; era un gran conocedor de la montaña, grandísimo esquiador, corredor, ciclista y escalador. Formó parte de la ECAM (Escuela Cántabra de Alta Montaña) como instructor de esquí de montaña, escalada en roca y alpinismo durante años y su amor por enseñar a los demás quedó grabado a fuego. Si te veía “verde” en algo que él dominaba no dudaba en emplear el tiempo que fuera necesario en enseñarte. Se desvivía por ello y se preocupaba por la seguridad de los demás en todo momento. Muchos fuimos los que aprendimos cosas de él. Pasaron muchos alumnos por sus manos durante su etapa en la ECAM.

Por todo ello deja una huella imborrable. Deja huérfanos a todos los miembros del Club Tres Mares-La Milana, a los compañeros de trabajo de la fábrica y a Campóo en general. Pero sobre todo, deja un gran vacío entre sus familiares, Ana (su pareja), sus padres, su hermano y amigos… todos sentirán la pérdida de una gran persona.
Pero el reconocimiento no acaba aquí. Nos gustaría rendirle un pequeño homenaje un poco más adelante, y hacer algo a lo que pudiese acudir más gente, algo más accesible para el resto de personas que le querían. Y también nos gustaría agradecer eternamente el esfuerzo de quienes intentaron salvar su vida, empezando por su compañero de cordada, Luis, que sabemos que hizo todo lo posible; a las personas que alertaron al 112, a los equipos de emergencias y tripulación de los helicópteros, personal sanitario y personal de rescate, de verdad, mil gracias por intentarlo. Agradecer también la multitudinaria presencia de personas que acompañaron en el funeral a la familia y amigos, fue una gran muestra del cariño que la gente le tenía;

Seco, Muñe… siempre te estaremos agradecidos y nunca te olvidaremos.

Cara norte del Curavacas
Cuadro de texto: Cara Norte del Curavacas